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Por: Geovanna Figueroa
Grado: 13-4 PFC
Queda claro que el alma de un individuo se nutre con cada palabra que escucha, con cada pensamiento que lo inquieta, con la influencia que en él ejerce el mundo que lo rodea, es él mismo quien tiene la libertad de escoger en lo que desea transformarse con el pasar de los años, es él mismo quien procura que su andar sea trascendente, es en ese pequeño instante donde todo toma sentido, donde se deja de leer el conglomerado y se empieza a tomar en serio el hecho de ver “entre líneas”, que se vislumbre lo no tan evidente, donde es más importante los pequeños detalles que son los que brindan sentido y carácter a lo que quieres que sea tu vida, es cuando al estar en contacto con la profesión docente nos damos cuenta que tenemos en nuestras manos los sueños, esperanzas, expectativas por decirlo de otra manera la “vida” de otro ser humano, que nuestra profesión tiene la imperiosa obligación de educar, formar y permitir que la imaginación y creatividad de ese pequeño ser humano se incentive y no que solo se queda en su etapa de vida inicial.
Se habla mucho dentro de las nuevas generaciones de Docentes sobre el cambio en la forma de impartir su cátedra, se habla en las aulas de educación sobre la importancia de dejar que los niños se desarrollen de forma natural, sin dejar de lado su educación, pero que tan preparada esta la sociedad, que tanto permiten los cánones sociales el hecho de que se le enseñe a un niño de manera lúdica, ellos son los que piden que se ayude a la educación de las nuevas generaciones ya que estas formaran el futuro que tanto anhelan, pero no se nos permiten ejercer de la manera que sentimos que es la mejor para cada uno de nuestros niños, solo quieren ver que aprendan de manera veloz a leer, escribir, resolver operaciones matemáticas, dominar otro idioma, para que sea un “triunfo” que mostrar, para decir de forma que el orgullo les llene el pecho que son mejores que el vecino, el amigo o el primo, depositan en ellos todas sus frustraciones llegándolos a ser partícipes de sueños que los niños ni siquiera tiene por ellos mismos, buscan que se desarrollen en las carreras tradicionales dejando a un lado lo que en verdad se busca en la educación actual que los estudiantes sean “felices”. No importa cuántos esfuerzos se hagan algunos padres de familia no están preparados para comprender los cambios en la educación, no nos permiten como docentes probar nuevas estrategias de aprendizaje, simplemente no consideran necesario cambiar lo que hace tantos años funciona.
De igual manera se presenta la resilencia en algunos de los profesores que han usado la educación tradicional como modo de impartir aprendizajes, ellos no miran nuestras ganas de educar como un nuevo aire, sino que lo ven como una frenta a su modo de vida, no están de acuerdo con nada que tenga que ver con la lúdica o con el pensamiento de una escuela nueva, basada en los gustos particulares de los estudiantes, en sus inteligencias, donde se evalúe los procesos y no las repeticiones de memoria de los temas que se enseñan en cada clase.
Como docentes de una nueva generación se nos enseña a explorar la inteligencia que posee cada uno de nuestros estudiantes, a sacarle provecho a las cualidades que cada uno posee, pero es difícil hacer individuos analíticos cuando con la “ayuda” del internet tiene prácticamente todo a la mano, a un solo click tienen resultados de problemas algorítmicos complejos, análisis de obras etc. Vemos que toman suma importancia las inteligencias múltiples, ya que están pueden desarrollar los sentidos artísticos, analíticos músicos, exploratorios que nos brida un abanico de amplias posibilidades de educación para las nuevas generaciones, teniendo un cocimiento de cómo desarrollarlas dentro del aula de clase y como ayudarlos a que sigan su proceso particular en su hogar lograremos que sean niños llenos de ganas de estudiar, competentes y sobre todo que les guste lo que hacen, llevarlos a tener la suficiente entereza de defender lo que son y lo que les gusta, sin miedos, niños con carácter, sin lugar a dudas llegaremos a cambiar un poco este presente lleno de violencia y miedo, haciendo que se formen desde su alma como individuos felices dentro de una sociedad que tolera y respeta las diferencias, donde todas las propuestas son aceptadas con respeto y tolerancia, una sociedad donde sea permitido volar con alas propias para poder nutrir su alma.